Resumen del estudio
El mercado turístico italiano se caracteriza por una demanda estacional concentrada en julio, agosto y diciembre, orientada cada vez más a experiencias culturales, contacto con la naturaleza, sostenibilidad y calidad global del viaje. Aunque los viajes extraeuropeos representan una proporción limitada del total, están ganando peso en los desplazamientos de larga distancia y de mayor valor económico, donde influyen decisivamente el precio del transporte y alojamiento, la seguridad y la facilidad de organización a través de canales como agencias y tour operadores. En este escenario, Chile se posiciona como un destino coherente de alto valor, adecuado para estancias prolongadas y experiencias variadas, articulando su oferta en cuatro polos temáticos: desierto y astronomía (Atacama), ciudad y cultura (Santiago-Valparaíso), naturaleza lacustre y volcánica (Araucanía-Los Lagos), y aventura con paisajes icónicos (Patagonia). El turista italiano en Chile registra una permanencia media elevada y un gasto superior al promedio, combinando cultura, gastronomía, relax y actividades al aire libre en un mismo itinerario.
Frente a competidores de largo radio más consolidados en el imaginario italiano —como Japón, Tailandia, Estados Unidos, Argentina, Perú y México—, el principal desafío de Chile no es aumentar su atractivo intrínseco sino volverlo más claro, accesible y fácil de comprar. Los datos respaldan esta oportunidad: en 2024 la llegada de turistas italianos a Chile creció un 40% y las exportaciones de servicios turísticos alcanzaron unos US$3.200 millones (+30% respecto a 2023), mientras que en 2025 Chile superó los 6 millones de turistas extranjeros, su mejor desempeño desde 2017. El estudio propone cinco líneas estratégicas: (1) reforzar una oferta asistida y modular de 10 a 16 días combinando grandes áreas del país; (2) posicionar a Chile como destino sostenible creíble, respaldado en certificaciones concretas; (3) activar una estrategia integral 360° que combine contenidos, trade marketing y medición trimestral; (4) asegurar presencia física en ferias B2B clave como TTG Rimini y cerrar alianzas comerciales concretas con operadores y aerolíneas; y (5) vincular los objetivos comerciales a un cuadro de mando con indicadores de llegadas, gasto medio, conversión de campañas y métricas de sostenibilidad
