La producción de arándanos en Argentina es considerada una Economía Regional Argentina, concepto que resulta relevante de cara a algunas políticas aplicadas por las autoridades en torno a los productos que califican bajo esa categoría. Su producción se concentra principalmente en tres provincias, Tucumán (oferta “primicia” de agosto a octubre), Entre Ríos, la más productiva en volumen (mayor producción entre septiembre y noviembre) y Buenos Aires, que produce variedades más tardías, extendiendo la campaña hasta diciembre.
La superficie total implantada es de aproximadamente 3.500 hectáreas, con una producción en torno a los 17 millones de kilos totales. Las variedades utilizadas son principalmente Emerald, Star, Kestrel, Flicker y Snowchaser . (Fuente: noticiasagropecuarias.com, 2026).
El 80% de los campos cuenta con certificación orgánica. Esto entrega una ventaja competitiva que hace que el sector este enfocado principalmente a la exportación, con un 80% destinado al mercado externo, principalmente a Estados Unidos y Europa, entre septiembre y diciembre. (Fuente: portalfruticola.com, 2026).
En ese escenario, Argentina se posiciona como uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento, impulsado por una demanda sostenida, el desarrollo de su mercado interno y ventajas logísticas que favorecen la competitividad del producto chileno. Por esto, Chile posee un fuerte posicionamiento como proveedor complementario y contraestacional del mercado argentino en el sector de los arándanos, lo que se fundamenta en una estrategia de integración comercial. En lugar de competir directamente con la producción local Argentina, concentrada fuertemente entre fines de agosto y diciembre, la oferta chilena se presenta como el socio estratégico indispensable para sostener el consumo interno durante la baja productiva del primer semestre del año (enero a junio).
