El estudio señala que el mencionado mercado danés, conjuga una economía estable, abierta y altamente competitiva —cuarta en el World Competitiveness Ranking 2025 y la más competitiva de la Unión Europea— con un fuerte liderazgo en innovación, digitalización (98% de cobertura 5G) y sostenibilidad. Su consumidor destaca por una elevada conciencia ambiental (41% declara que el impacto ambiental influye en sus compras) y una marcada preferencia por productos orgánicos, trazables y certificados, siendo uno de los mercados orgánicos más desarrollados del mundo (11,8% de cuota de ventas). El entorno empresarial danés se caracteriza por bajos niveles de jerarquía, alta transparencia, ética y un estilo de negociación directo, colaborativo y orientado al consenso, lo que exige a los socios comerciales extranjeros construir relaciones basadas en confianza, puntualidad y comunicación clara.
Para Chile, el comercio bilateral muestra un déficit (exportaciones por MUS$ 159 versus importaciones por MUS$ 317 en 2025), pero con un desempeño sólido en agroalimentos, que concentran el 80,4% de los envíos —liderados por aceites y harinas de pescado, salmón, vino, carne de ovino y mejillones—, mientras que Dinamarca se posiciona como el segundo mayor inversionista extranjero en Chile (US$11.307 millones), principalmente en energía, infraestructura y tecnologías limpias. Las oportunidades para exportadores chilenos están en profundizar la oferta agroindustrial con foco en sostenibilidad y trazabilidad certificada, incorporar tecnología en procesos industriales, y expandir servicios especializados; se recomienda además participar en ferias sectoriales clave (como International Food Expo o Worlds Leading Wines), adaptarse a un consumidor digitalizado y dispuesto a pagar más por calidad y certificaciones, y aplicar el estilo de negociación danés basado en preparación, transparencia y relaciones de largo plazo.
