Marruecos presenta una demanda creciente de carne bovina y ovina, impulsada por el mayor poder adquisitivo de la clase media y por la insuficiencia de la producción local afectada por la sequía, lo que ha generado un fuerte aumento de las importaciones y una dependencia estructural del suministro externo. Para Chile, existe una ventana táctica relevante: el país ya está autorizado por ONSSA para exportar bovino, ovino y caprino, y las suspensiones temporales de aranceles e IVA 2025–2026 permiten competir en condiciones similares a Brasil, Uruguay y otros proveedores sudamericanos dentro de los contingentes con 0% de arancel. La ausencia de acuerdo comercial preferencial con Marruecos supone una desventaja frente a la Unión Europea, pero esta brecha se atenúa mientras duren las medidas excepcionales y mientras Europa enfrente problemas sanitarios y climáticos que han encarecido su oferta.
Las mejores oportunidades para Chile se concentran en carne certificada Halal, con trazabilidad y presentación moderna orientada a canales de supermercados, HORECA y consumo urbano, aprovechando picos estacionales de demanda (Ramadán, Eid al-Adha, temporada turística). Estratégicamente, Chile puede posicionarse como proveedor confiable de carne roja Halal, con foco en precio competitivo, volumen estable y diferenciación sanitaria, usando estos años de contingentes y exenciones como fase de entrada y construcción de relaciones comerciales de largo plazo en el mercado marroquí.
