El estudio analiza el mercado del aceite de oliva en Colombia y las oportunidades que presenta para los exportadores chilenos en un contexto marcado por el crecimiento de la alimentación saludable y el interés por productos premium. Aunque el consumo per cápita sigue siendo bajo y representa una fracción menor dentro del mercado total de aceites, la demanda se ha duplicado en los últimos años impulsada por consumidores de ingresos medios y altos que valoran atributos como salud, calidad, origen y sostenibilidad. El documento destaca que Colombia depende casi totalmente de las importaciones para abastecer este mercado y proyecta un crecimiento sostenido durante la próxima década, especialmente en las principales ciudades del país.
El estudio concluye que existen oportunidades relevantes para el aceite de oliva chileno en segmentos premium y de valor agregado, donde puede diferenciarse a través de atributos como frescura, trazabilidad, calidad y sostenibilidad. Sin embargo, identifica desafíos importantes asociados al predominio de las marcas españolas, la alta sensibilidad al precio y el limitado conocimiento del consumidor sobre las distintas categorías de aceite de oliva. Por ello, recomienda una estrategia basada en diferenciación, educación del consumidor, construcción de marca y alianzas con importadores y retailers locales, priorizando inicialmente canales especializados y supermercados premium antes de expandirse hacia mercados masivos.
