China es el segundo mercado mundial de servicios, con un comercio que alcanzó los 8,08 billones de yuanes (más de US$1,12 billones) en 2025 (+7,4% interanual), presentando un déficit estructural en servicios de viajes y transporte (US$115 mil millones) frente a un creciente superávit en servicios intensivos en conocimiento como TI, I+D y consultoría (US$80 mil millones, +14,2%). Las tendencias clave incluyen la digitalización como motor de crecimiento, una apertura gradual mediante el modelo de “lista negativa”, la concentración de innovación en ciudades como Beijing, Shenzhen y Shanghái (tres de las seis más innovadoras del mundo), y una fuerte recuperación del turismo emisor chino (+49,5% en 2025), factor crítico para los operadores turísticos chilenos.
Para Chile, las oportunidades más relevantes están en turismo de experiencias (naturaleza, astronomía, enoturismo), logística con trazabilidad para fruta y vino, software especializado para minería en condiciones extremas y consultoría en eficiencia hídrica, aprovechando ventajas comparativas frente a competidores como Australia, Nueva Zelanda, Singapur o Canadá. El estudio recomienda diferenciarse por especialización (no competir en precio), traducir el material promocional al mandarín, aliarse con socios locales o proveedores cloud chinos para servicios digitales, participar activamente en ferias como CIFTIS y COTTM, y replicar el modelo exitoso de Tourism New Zealand —marketing en plataformas como RED y WeChat, simplificación de visados y certificación ADS— entendiendo que China es un mercado apto para empresas chilenas con madurez exportadora previa, no como primer destino de internacionalización.
