El ecosistema de innovación de Paraguay se ha consolidado como un destino atractivo para empresas chilenas, impulsado por su estabilidad macroeconómica y reformas estructurales que ofrecen eficiencia operativa y un mercado con ganas de transformación digital. Según la Asociación Paraguaya de Venture Capital (PARCAPY), el financiamiento privado alcanzó un punto de inflexión en 2025, con US$3,9 millones captados en capital de riesgo, la cifra más alta de la última década (2014-2024), lo que representa un incremento del 325% respecto al periodo 2023-2024. El 55% de este financiamiento provino de fondos extranjeros liderados por EE. UU., y el monto promedio por ronda de inversión se triplicó, pasando de US$57.000 a US$152.000. El respaldo estatal también ha sido clave: el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC), a través de su programa InnovandoPY, inyectó fondos no reembolsables a startups en 2025, mientras que PROINNOVA del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) logró que más de 120 MiPymes incorporaran innovaciones avanzadas.
El comercio electrónico duplicó su penetración en solo dos años, alcanzando al cierre de 2025 la cifra récord de US$2.184 millones, y más de 400.000 paraguayos abrieron billeteras electrónicas en el último año, acelerando la inclusión financiera. Sin embargo, pese a este dinamismo, los índices internacionales de 2025 —tanto el Índice del Ecosistema Global de Startups de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), donde Paraguay ocupa el puesto 102 global (8° en Sudamérica), como el Índice de Innovación Global, donde se ubica en el puesto 103— muestran que el ecosistema paraguayo aún está en etapa temprana. Para las empresas chilenas esto representa una ventana con gran potencial, ya que pueden mitigar la escasez de talento sénior local mediante carteras híbridas (bajo la figura de las Empresas por Acciones Simplificadas, EAS) y aprovechar el impuesto único del 1% del Régimen de Maquila de Servicios, lo que permitiría a Chile liderar la digitalización en los sectores agrícola, financiero y logístico paraguayos.
