De acuerdo con el presente estudio, éste describe al mercado peruano del vino, haciendo énfasis que si bien, dicho mercado es pequeño, tiene un potencial de crecimiento selectivo: el consumo per cápita se mantiene bajo (2,8 litros/año, muy inferior a Chile o Argentina), impulsado principalmente por el boom gastronómico y turístico, la premiumización entre consumidores urbanos jóvenes-profesionales y la expansión del e-commerce y modelos de suscripción. La producción nacional (unos 19 millones de litros, concentrada en Ica) está dominada por micro y pequeñas empresas con baja competitividad tecnológica, mientras que las importaciones superan los USD 38 millones y son lideradas por Argentina (35%), Chile (30%) y España (20%); Argentina mantiene una ventaja clara gracias a su asociación con la cepa Malbec y su fuerte presencia en retail y restaurantes. Entre los principales desafíos del mercado destacan la baja cultura vinícola frente a la cerveza y el pisco, la volatilidad política y económica del país, y la concentración de las importaciones en pocos distribuidores (30 empresas controlan el 75% del volumen importado).
Para las viñas chilenas, el estudio identifica una oportunidad estratégica por cercanía geográfica, afinidad gastronómica y el arancel cero vigente bajo el ALC Chile-Perú, aunque persiste la competencia consolidada de Argentina y la necesidad de educar al consumidor peruano hacia otras cepas. El caso de éxito de Concha y Toro —con portafolio multisegmento, alianza con un distribuidor local de largo plazo (GW Yichang) y vínculo con la alta gastronomía— y la iniciativa “Cheers to Chile” de ProChile (que ya generó nuevos importadores para viñas boutique como Alpaltagua, Encierra y Ravanal) ilustran el camino recomendado: maridaje activo con restaurantes, vínculos con gremios y sommeliers, apoyo constante a los importadores, educación del consumidor, participación en ferias especializadas (Expovino, Alta Gama Winefest) y misiones comerciales asociativas.
