Autores
OFICOM RUSIA - MOSCÚ
Año de Publicación
2026
Sector
Industrias Creativas
Idioma
Español
Tamaño
5,25 MB
Industrias Creativas
Estudio Mercado de Videojuegos Rusia 2026

El mercado ruso de videojuegos alcanzó un volumen de 208 mil millones de rublos en 2025 (aproximadamente US$ 2,6 mil millones), con un crecimiento anual cercano al 6%, y se proyecta que llegue a 271 mil millones de rublos hacia 2030. El sector, catalogado como parte de las industrias creativas del país, cuenta con entre 100 y 250 estudios activos —destacando actores como Lesta Games, Astrum Entertainment, Gaijin Entertainment y el estudio indie Mundfish, creador de Atomic Heart— y ha sido impulsado por la salida de empresas internacionales tras la reconfiguración post-pandemia, lo que abrió espacio para que los desarrolladores locales ganaran protagonismo. Steam sigue siendo la plataforma dominante entre los jugadores, aunque alternativas nacionales como VK Play, RuStore y Yandex Games han ampliado su presencia; el segmento móvil y los juegos de navegador (impulsados por el ecosistema de Yandex) muestran especial dinamismo, mientras que la participación de Rusia en el mercado mundial se mantiene modesta, en torno al 1,5%.

En cuanto a tendencias y demanda, el estudio destaca el auge de videojuegos inspirados en el folclore y la historia rusa, el uso creciente de inteligencia artificial para acelerar tareas de desarrollo, y la expansión de clubes de esports (más de 4.700 en 2025, superando el número de cines del país). Dos de cada tres rusos juegan videojuegos de forma habitual u ocasional, principalmente desde el teléfono móvil, y el gasto se concentra en la compra de juegos y accesorios, con un presupuesto mensual promedio de hasta 3.000 rublos (aunque en Moscú puede superar los 6.000). El acceso a títulos internacionales sigue marcado por restricciones regulatorias y comerciales (como las impuestas por Konami a eFootball en 2026), lo que ha llevado a los jugadores a recurrir a cuentas y métodos de pago de otros países. Finalmente, el documento identifica oportunidades de colaboración entre estudios chilenos y rusos —principalmente vía acuerdos de desarrollo y prestación de servicios, dado el menor costo por hora de los desarrolladores rusos— aunque señala que aún no existen casos concretos de este tipo de alianzas.